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La alimentación sana de la autoestima

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Vivimos en la sociedad occidental. En España, concretamente, país con una gran tradición culinaria desde hace mas años que Matusalen. Rodeadas por agua, nuestras tierras frutícolas hacen las delicias de algunos, nuestros campos  albergan los mejores jamones que hasta en Singapur saborean y, tanto los olivos como vides gestan su fruto en cálida compañía.

Sin duda, estas condiciones, junto con el buen clima que tenemos, propician que el acto “del comer” sea el momento (o los momentos) del día por excelencia. Una gran parte de nuestras celebraciones sociales de muy distinta índole se concretan en comidas compartidas. Además, desde infantes se nos ha premiado con caramelos y postres suculentos si nuestra conducta era deseable, al igual que se utiliza el alimento, más bien, la ausencia de éste, para que no se repita la conducta, es decir, para castigarnos. Aprendemos a alimentarnos en contacto con otras personas. En consecuencia, la comida, el acto de comer así como todos los factores que están involucrados, pueden y suelen asociarse a múltiples circunstancias que resultarán emocionalmente significativas para el comensal.

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Paradógicamente, aunque sigamos en la sociedad occidental, muchas son las rutinas que todas y todos (los chicos no os libráis) hacemos casi de manera automática: pesarme antes de desayunar, untar la tostada con mermelada light, salir a correr, intentar entrar en una 36 y desesperarnos si a las tiendas de uso cotidiano ya no llega la talla L, entre otros. Si a estos patrones les preceden y acompañan sentimientos positivos, bien. Pero, ¿ y si por no llegar a los estándares deseados nos invaden sentimientos negativos? Nuestra autoestima estará tocada y, si esto se mantienen el tiempo, hundida.

El manejo del peso efectivo es una buena idea. Su control lleva a un estilo de vida saludable que no depende del número que aparece en la báscula de tu baño. Sin embargo, mantener un cuerpo sano no es incompatible con mantener una imagen corporal sana. Procura que  tus creencias, percepciones, pensamientos y sentimientos acerca de la silueta que se refleja en el espejo sean beneficiosos para ti. Has de tener una relación positiva con tu cuerpo pues, de lo contrario, es probable que acabes tirando manzanas sobre tu propio tejado.

Psicóloga Clara Colino

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